miércoles, 5 de junio de 2013



MUNICIPALIDAD DE MONTE BUEY
SUB SECRETARÍA DE CULTURA



TALLER LITERARIO

“ATARDECER POETA”

                                             2º LIBRO








PRÓLOGO
   
La literatura como refugio. La palabra como estandarte. Los sueños como Norte. Cada una de estas definiciones cabe en esta hermosa “locura” de crear, de creer y de crecer a través de las letras.
   Definir a cada poeta o escritor es como pretender usar las manos de cuencos para retener el agua y, aún más, mecerla en ellos. Son inasibles, escapan a la lógica, tienen, en estas épocas, cosas para decirles a sus semejantes que afectan su espíritu, que lo cincelan, que lo esculpen, que lo vivifican.
   Usted, estimada o estimado lector, no será el mismo después de leer este segundo escalón literario. No será el mismo porque alguna prosa, algún verso le quedará suspendido entre el corazón y la razón y será, a no dudarlo, el impulsor de sus propios sueños, el transmisor de sus propias experiencias, el revelador de su pasado o su presente.
   Cuando una metáfora se transforma en un gesto, cuando una palabra se convierte en una flor o cuando una espina de esa flor conjetural, nos hiera, cada uno de estos poetas y poetisas, habrán logrado llegar a su cauce para transformar su vida definitivamente.
   Me sumo a las felicitaciones a todos y cada uno de los integrantes y, una vez más, saludo en el afecto pero, más aún, en el reconocimiento profesional a esta Pastora de las letras llamada Mercedes Morlachetti.

 Horacio IMOLA
  


Como Directora de este Taller, veo logrado un nuevo sueño a través de este grupo de escritores de Monte Buey.
   Pasaron 8 años de aquel tímido comienzo en las actividades Literarias, hoy, estamos  felices y satisfechos por los frutos obtenidos, no sin esfuerzo, por supuesto, y quizás sea esa la razón que nos lleva a tanto gozo.
   Los lectores podrán disfrutar de una diversidad de temas muy importante, motivados quizás, por la variedad de edades de los integrantes  de este libro.
   Ellos son escritores con experiencia, mucha experiencia o están en sus comienzos, a todos debemos apoyarlos para seguir por el camino de las letras y poder así, escribir poemas,  historias, cuentos cortos, en fin, desnudar el alma en cada hoja blanca, y dejar plasmados en ellas los más bellos sentimientos, como el amor, en todas sus manifestaciones.
   Este es el segundo peldaño de lo que seguramente será una larga escalera.
   Quiero agradecer profundamente el apoyo Municipal recibido, no sólo  para la elaboración de este libro, sino para todas las circunstancias en que lo hemos solicitado, siempre estuvieron presentes y de manera incondicional, sin ello, ningún proyecto  hubiera sido posible.
   A los asistentes al Taller, les digo gracias, gracias por confiar en mis propuestas y verlas hoy reflejadas en este libro.
                                                                   Mercedes MORLACHETTI
                                                                         Directora del Taller


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DELLAROSSA, Norma. Apasionada de la vida. Ama las artes en sus distintas expresiones y  a la belleza en todo su esplendor. Gran lectora. Investiga sobre diversas temáticas.



¡TE ESTABA ESPERANDO!

¡Por fin llegaste amado otoño!
silencioso, tímido, paciente.
 En este otoño
que no es retoño,
deseo vislumbrar pequeñitas hadas
detrás de sus hojas doradas.
 He esperado con tantas ansias tu llegada
que me quedé despierta hasta la madrugada,
cansada, agobiada de tanto calor, de sopor
vuelvo a estar de buen humor.
 ¡Bienvenido dulce otoño!
Es inigualable la experiencia
que nos regalas cada año,
caminar sobre la espesa alfombra,
hojas secas,  diversos colores.
 Nos preparas poco a poco para el invierno,
con tus frescas temperaturas
eres inspirador de artistas paisajistas.
Juegas con el sol a las escondidas
pintando cálidos atardeceres.
 Hasta la realeza queda rendida a tus pies,
homenajeando tu naturaleza, renuevas esperanzas.
¡ Despierta corazón mío,
que por fin llegó el bello otoño!                                                                                                                    


EL CUADRO
Aparece una imagen poco nítida de un aborigen
sentado en el suelo, con la cabeza gacha
no se le ve el rostro ni las manos
nada más que la densa y oscura cabellera,
abrigado con gruesas mantas
a su lado, en forma de ronda,
aparecen tres aborígenes más,
su posición indica que es la hora del rezo,
quizás le agradezcan a la Pachamama,
las raciones de mazamorra
o entren en un estado de meditación,
sólo el fuego que arde tenue en el centro de la escena,
es testigo fiel de aquel silencioso ritual.
Detrás de ellos se ve un viejo horno de barro,
escasos árboles acompañan junto
a las pálidas nubes el rojizo paisaje otoñal.
Tal vez, la mano del pintor intentó transmitir
una de las tradiciones milenarias más antiguas,
que dice: “Cuando callan las voces humanas
se comienza a oír el verdadero y armonioso
sonido de la maravillosa e inconmensurable  naturaleza…”


                                                                    


 EL COFRE


Mi cofre es pequeño
para mí es un sueño.
Es plateado
con mariposas en relieve,
lo abro con muchas ganas
adentro no hay ni anillos, ni joyas.
Tampoco collares
ni rígidos brazaletes.
Adentro hay lápices
delineadores
para que lo usen pintores.
Hay tantas cosas,
abro cada objeto con simpatía.
Tomo el maquillaje
y lo deslizo suavemente
sobre mi rostro,
busco un espejo
y observo, me gusto, me amo.
 Me queda magnífico,
sigo sacando más y más cosas
un lápiz de labios, un delineador,
la máscara de pestañas,
cada uno tiene su historia,
su tiempo, su memoria.
 Mi cofre no tiene llaves
tiene cerrojo y pinturas
para los ojos.
 Disfruto cada momento,
único, donde cada elemento
de mi cofre trabaja
incansable a favor de mi rostro.

Termino, me siento bella,
con una cara juvenil,
guardo todas mis cosas
en mi cofre plateado,
aunque no es dorado, huele a rosas.
 Lo guardo y desde lejos lo miro,
a escondidas, veo con asombro
desde mi dormitorio
como desaparecen cientos de mariposas,
escapan por la ventana, entre abierta.



              
          PAYADA LITERARIA

Lo invito al taller literario
donde tiene fecha y horario
anótalo en tu calendario.

Todos los jueves por la tarde
el taller está que arde,
es de dieciocho a diecinueve
no importa que llueve o truene.

Siempre estamos presente
haciendo funcionar nuestra mente.


Traiga lápiz y papel
escribirá a granel.
 En el taller no se lucha
más bien se escucha.

Rimas, poesías, leyendas
y también alguna ofrenda,
perdón no se ofenda.

Si le digo que aquí hay pasión,
es porque se entrega  el alma, la razón
y también el corazón.




  QUISIERA SER LIBRE

Hoy quisiera ser libre, libre,
libre de horarios, quisiera ser libre.


Hoy quisiera ser libre, 
vivir sin ataduras, vivir...
tirar el reloj bien lejos,
caminar con el tiempo, 
y no correr tras él.
Quisiera ser libre
para cantar, actuar y bailar.
Dejar mis recuerdos tristes,
soltarme, poder ser yo.
No me reconozco
pasaron tantos años.
Hoy quisiera ser libre,
seguir mis corazonadas
en busca de conquistas,
en busca de la tibia arena,
en busca del salado e inmenso mar.
Hoy quisiera ser libre
acariciar los rayos tenues del sol,
seguir con la mirada
el vuelo de las gaviotas.
Hoy quisiera ser libre,
detener el tiempo,
y anclarme en tus ojos cristalinos.
Poder desenterrar
aquellas esperanzas,
oxidadas, olvidadas.
Sólo por hoy 
quisiera ser libre,
aventurarme a la vida,
sacarme de encima
la pesada coraza,
que me agobia,
quisiera arrancarme las estructuras
impuestas por la injusta y soberbia sociedad.
Quisiera aunque sea un sólo día,
volver a caminar junto a vos,
y de nuevo volver a ser yo...
                                                                           


 
HOY NO ESCRIBIRÉ POESÍAS

Hoy no escribiré poesías,
ni poemas, ni canciones,
ni aburridas oraciones.

Hoy no escribiré poesías,
sólo escribiré lo que siento,
lo que siento,
lo que le dije en secreto al viento.

Hoy no escribiré poesías,
ni rimas, ni sonetos, ni prosas,
ni palabras hermosas.

Hoy no escribiré poesías,
sólo deseo contemplarte dormido,
acompañar tu lenta respiración con la mía.

Hoy no escribiré poesías,
elevaré mis pensamientos con hidalguía,
esperando el retorno del mesías...


                                                                     


TE BUSQUÉ Y TÚ ME HALLASTE

Recorro revoltosos mares,
atravieso inmensos océanos,
buceo en las profundidades de la madre tierra,
buscándote, deseando abrazarte.
Busco tu rostro en cada piedra,
le pregunto a los juguetones peces por ti,
pero ellos siguen su marcha sin notar mi presencia,
en el trayecto me convierto en sirena.
Para viajar más rápido, me detengo, tomo aire
y me sumerjo nuevamente,
descubro en la base de los arrecifes
un inmenso camino de rosados corales.
Los arranco y me hago un precioso collar,
continúo avanzando hasta que llego a una playa, 
nuevamente vuelvo a ser yo,
apoyo mis pies sobre el suelo, y siento su dulce tibieza,
me arrodillo y tomo entre mis manos grandes porciones de arena
los amaso formando puentes, erguidas montañas, túneles,
los rocío con mis lágrimas, los condimento con todas mis ansiedades,
y les derramo grandes dosis de amargura.
¡Vienen  las olas! ¡Ya llegan!
Me coloco a un costado, 
observo la escena,
la suave espuma de mar,
envuelve una por una mis construcciones.
El agua salada potente las cubre,
llevándose mis agonías,
mis malos pensamientos,
mis pesadas cargas.
Pasan un par de gaviotas,
me saludan muy cortésmente,
quedo allí, con mi alma limpia, purificada,
extendida,  mi cuerpo sobre la playa,
dejo que me abraces con tus rayos solemnes,
yo que tanto te buscaba,
¡Por fin me encontraste!
Llegaste a mi, mi tranquila y anhelada paz...

                                                                              
                                                                                                                                     
 YO SOY HADA

Yo soy hada
hermosa y dorada,
muy enamorada
nunca apagada.

Mi misión en la tierra
es la de revolotear,
encima de los humanos
y regalarles perlitas de alegría.

Yo soy hada
esbelta, frágil
y jamás malhumorada.

Yo soy hada
recorro montañas desoladas,
caminos sinuosos
y senderos preciosos.

Vuelo suavemente
entre la gente,
calma serena, elegante,
vivo y vuelo libremente.

                                                                                                                                                                                                                              


¡CÓRDOBA MÍA!


¡Cómo te extraño!
¡Córdoba mía!

No recorrer tus calles
me produce agonía.
 Vivo sin esperanzas,
perdí mi eje, mi rumbo,
perdí el cielo rosa
que cubre tu atardecer.
Caminar por la 9 de julio
me hace sentir viva, plena.
Es una fiesta para mis ojos
recorrer la peatonal,
esquivando gente de distintos colores y tamaños,
vidrieras coloridas y elegantes.

¡Cómo te extraño!
¡Córdoba mía!

El olorcito inconfundible de la garrapiñada,
los gritos de los vendedores,
 el bullicio de la gente,
los motores de los colectivos,
las bocinas incesantes de los taxistas,
todo es una bella melodía para mis oídos.
Mi plaza San Martín,
testigo de mi niñez,
el cabildo, la catedral
y lo que no pudo borrar el tiempo.
Dinamismo incesante
para una Córdoba que lucha,
que crece, que grita.

¡Cómo te extraño!
¡Córdoba mía!

¡Jamás debí dejarte!
¡Jamás debí abandonarte!
Fuiste parte de mi pasado
me llevaste de la mano
aún siendo niña, me protegiste,
me cuidaste, me enseñaste a caminar,
compañera de mi adolescencia,
con sus noches cálidas, llenas de luz y ternura.

¡Cómo te extraño!
¡Córdoba mía!

 Llevo en mí, aquella canción
que nos enseñó la profe de música
en el Garzón Agulla:
-“Córdoba que diste a la patria
hombres ilustres que te hacen gran honor.
Córdoba, la de las sierras,
donde más puro brilla el sol”.

 ¡Cómo te extraño!
 ¡Córdoba mía!




****************


DREYER, Dolly.  79 años. "Mi presencia irá contigo y te daré  descanso"
(Éxodo 33:14)

En el ocaso de mi existencia además de la vida,  Dios sigue haciéndome regalos éste es uno de ellos.


PATRAÑAS

La primavera flota en el aire,
los rayos del sol guiñan a través de las nubes,
en los oídos escucho el canto del río correr
con el suave y eterno rumor de ser libre.
Yo quiero encontrar un lugar para el mundo,
mi sed es obsesión,
quiero  a la mañana al levantarme
encontrar la realidad de un sueño,
quiero  ahora, siempre ahora,
encender la luz a la hora de aprender,
no se puede volar al vacío,
no se debe escamotear,
el mundo tiene que ser libre
como el agua del río,
con ambición de saber,
con futuro, ¡sin patrañas!
y soñar y soñar
hasta hacerlo realidad,
que  eso no sea mañana
el sendero tiene que  abrirse hoy.

                                                                  


                               
                             DEL DOLOR A LA ALEGRÍA

   La luna no sabe que siento celos al verla allá arriba, en las noches largas cuando me desvelo, tampoco sabe que en ella me inspiro, me siento poeta mientras  escribo.
    Las nubes no saben que cuando aparecen y opacan la luna, mi gozo transforman, se vuelve sombrío, pero cuando el viento las mueve despacio, dibujan el cielo, ellas caminando, forman cosas bellas, a veces rojizas, azules y blancas, vuelve el regocijo viendo sus pinturas junto a las estrellas.
   La lluvia no sabe que su llanto puede alimentarme, a crear cancines, y puedo tocarla, sentirla muy suave caer en mi rostro,
mezclarse  con lágrimas que vierten mis ojos y cuando me baña, la siento muy mía, de pronto lo triste se vuelve alegría.
  Cuando la quietud me duele, ignoran las estrellas que acarician mi alma que puedo crear poemas, escuchar su música y reír con ellas.
   Los pájaros no saben que me traen recuerdos, que llevo adentro y me hacen sufrir, tampoco saben que con sus gorjeos,
pensamientos bellos vuelven a surgir.
   Cuando alguien me trae de obsequio una flor, ella no sabe que se abre una herida, me trae el recuerdo del que con una rosa me sorprendía.
   Las flores no saben que cuando mis manos, ese terciopelo roza mi piel evocó lo bello que era recibir un beso que sabía a miel.
   La madurez enseña, rescato recuerdos que son muy amargos, puedo cambiarlos, vagando en las aguas profundas del cielo,
como plenilunio, encuentro alegría, siento la caricia que recorre mi rostro. ¡Misteriosamente la mano de DIOS



                     
                LA PALABRA EN SILENCIO

Mi silencio,
mis palabras llegaron por un hilo,
mi silencio llegó hasta vos
a la distancia,
mis ojos ardían y soñaban llegar hasta tu cama,
y decirte  con sólo una mirada,
¡Cuánto te amaba!
Mirándonos, nos entendíamos,
¿Recuerdas?
La última mirada fue una despedida.
¡Me dijiste tantas cosas, con sólo esa mirada!
Tus palabras, mentían, yo disimulaba.
Sólo por un hilo
te llegaron mis besos ,
tu voz me acariciaba,
sabía que eran las últimas palabras,
eran de despedida,
mis ojos ardían y soñaban,
llegar hasta tu cama,
y decirte con sólo una mirada,
¡Cuánto te amaba!






ILUSIONES

Romper cadenas,
cruzar orillas,
mover montañas
saltar un cerco,
llegar al fondo
del ser ausente
elegir una estrella,
la que más guste
y con la mano poder tocar,
cuando el sol brilla,
ponerse cerca,
también la luna acariciar,
quebrar un árbol
con alma frágil,
poder quebrarlo y llegar a el,
tocar sus fibras
sentir su llanto
y sin palabras poder hablar.



ES DIABÓLICO EL CALENDARIO

Es diabólico el calendario
cuando decide correr,
no mira si nos alcanza
el tiempo para cumplir,
para llegar con esfuerzo
Lo que queremos vivir,
y con muchas ilusiones,
nuevas cosas engendrar.
Esperanzas escondidas,
se nos vuelan de las manos,
y nos sacude la ira
por no poderlas lograr.
Fileteadas aparecen,
con humor gratificante
los deseos de seguir.
Brújula en manos buscamos,
en este inmenso universo,
la victoria invisible
la volvemos a encontrar,
y con mágica esperanza
con un corazón abierto,
caminando  hacia el futuro,
vuelve a asomar la luz.



CARETAS EN LOS ROSTROS

La picardía esconde,
tu alma a flor de piel,
y como aura esboza,
tu risa como  miel.
Basta que abras tus ojos,
para ver la realidad,
el más auténtico milagro,
que salpica tu mirar.
Como la luna creciendo,
y con sonrisa apagada,
miro en tu cara sorpresa,
y dulzura en tu mirada.
Veo un color amarillo,
no es el sol,
son tus dorados cabellos,
confundidos con el sol.
En el cabello azabache,
de esa pícara criatura,
no es al sol que se parece
sino al brillo de la noche,
que semeja una pintura.
No siempre la cara alegre,
denota felicidad,
a veces,  como entre rejas,
esconde su libertad.
El enojo, disimula,
el no poder decir,
con sonidos las palabras,
que tú quisieras decir.
La tarde se va en camino,
a penetrar en la noche,
y en vos con tus recuerdos,
entra el canto, ya vencido.
Tu rostro somnoliento,
cambia y cambia por momentos,
a veces, pareces de barro,
otras, un dulce bosquejo.
Veo magia en tu rostro,
que simula todo el tiempo,
son distintas las caretas,
que luego, las lleva el viento.
Ocultas ociosas miradas,
pensamientos viejos,
mas, cuando reaccionas,
te encuentras con tus tiempos.
¿Dónde está tu mundo de silencio,
por qué te obstinas en callar?
Veo una cara triste y dura,
pero otra muchacha alegre,
aparece en el umbral.



LETARGO

Sé qué miro,
y mis ojos ven lo que no está,
un cúmulo de hojas verdes
mojadas de rocío, caen en mi rostro
preñado de tristeza.
Queriendo lavar los recuerdos,
encajados como ruedas en el barro,
sólo consiguen que renueven,
y toquen mi eternidad.
Mariposas bailotean ante mí,
sus alas al moverse
me provocan ramajes de colores,
se borran y aparecen.
Siento que soy un niño viejo,
abro y cierro los ojos
y siguen bailoteando los colores,
son ángeles, relucientes, silenciosos
que me amparan bajo nubes transparentes,
llega el sueño, mi muerte,
y me despierta la alegría de estar viva.

                                                                                         


TIEMPOS VIEJOS

Hace tiempo que vivo sin sorpresas,
mi viejo amigo,
y hoy me dices que regresas.
La radiante visión de las etapas,
los primeros fulgores que quemaron
el vino de tus ojos negros,
 en la sombra impenetrable
arden los leños, ya tan viejos.
En la historia escrita,
del libro de la vida,
los vinos viejos que lavan heridas,
traen a mi mente,
charlas con amigos,
deshojando sueños,
como un viejo libro.
Mientras leños, arrugados por el tiempo,
arden en fuego lento,
volveré a leer contigo
bebiendo un viejo vino,
el libro de la vida
que escribimos juntos
y voló con el viento.
Hace tiempo que vivo sin sorpresas,
mi viejo amigo,
y hoy me dices que regresas.


DEJANDO CAER EL TIEMPO

El atardecer cae lentamente hacia el ocaso,
el perfume de la primavera irradia la plaza,
un hombre, acostado al lado de un banco,
duerme, el largo pelo cubre su rostro
el verde de un arbusto, las flores de violetas,
cubren en parte sus  brazos,
las piernas relajadas
dentro un pantalón rotoso,
y en los pies, unas negras zapatillas.
Lo ignora la gente a su paso,
unos miran de reojo, los mas,
pasan sin  notarlo, nadie se pregunta
¿Por qué estará en ese estado
cómo fue envejeciendo su niñez,
dónde se escaparon los recuerdos de los sueños escondidos
 con miedo, hecho pedazos,
sólo, en silencio ciego?
Por eso no hay presencias, no hay abrazos,
emprendiendo el acertijo
de un camino sinuoso,
o quizás algo muy pesado
lo llevó a escalarlo,
y hoy está solo, abandonado.
Un grupo de niños pasando por allí, al verlo
gritaron al unísono: - chau viejo rotoso,
¡Viejo borracho! Uno de ellos, con humilde presencia,
se arrodilló a su lado, le tocó un hombro,
y dijo con vos suave: ¿Saben acaso ustedes qué le pasa
para juzgarlo con tanto desprecio?
Giró la cabeza el anciano,
miró al niño  con ternura,
con ojos húmedos, le dijo,
eres bueno, muchacho, muy bueno,
sólo al mirarte lo siento,
no dejes nunca de serlo, aún cuando se burlen,
aún cuando te hieran,
no dejes como yo, que trasladen ese amor
hacia lo incierto, que cambien  tu carácter,
y la ambición desmedida no te deje vivir
lo hermoso de la vida,
no lo pierdas, por Dios,
no caigas como yo, en un pozo sin retorno,
encuentra a quien te ame como eres,
siembra ese amor donde caminas,
sin esperar la cosecha,
sé auténtico,
no dejes que el tiempo caiga
Como lo dejé caer yo.

                                                                                   




 “Orarás a Él y Él te oirá”
(Job 22:27)
                        
                                       VOCES DE MIRADAS

   Como todas las noches, antes de ir a dormir, la abuela contempló tras los vidrios de la ventana, el azul del cielo, el resplandor de la luna y las estrellas bañaron su rostro.
   Sintió como siempre, ese halo de luz como si alguien la  mirase desde el infinito.
   Escuchó un ruido, giró, y se encontró cara a cara con dos encapuchados, uno, le apuntaba con un arma, el otro, le despojó de anillos y pulseras y comenzó a revisar su guardarropas.   Buscaba y arrojaba todo. Desvió la vista, fijó la mirada en los ojos del que la apuntaba, lo miró  profundamente, él bajó la cabeza.
  ¡La  abuela se estremeció! Sintió correr un frío helado en todo el cuerpo. El otro, encontró lo que buscaba, hizo una seña, y salieron de prisa. La anciana quedó largo rato allí, parada como una estatua, luego respiró hondo, cerró las puertas, tomó su rosario y temblorosa, sin llamar a nadie se acostó.  Al día siguiente, vio  llegar a su nieto, como todos los días, de paso a la escuela,  le cebó  un mate, lo miró a los ojos, sin pestañar, los de ella  estaban húmedos, él bajó su rostro, tomó otro mate y se fue.
   Al otro día, estaba sentada en su  sillón, con la mirada ausente, triste, de pronto lo vio llegar, con un bulto en sus manos, lo dejó sobre un mueble, se arrodilló frente a ella, y apoyó la cabeza en su  regazo. Acarició sus cabellos  con ternura, los  hombros del muchacho se sacudían suavemente, ella  seguía pasando sus manos arrugadas, pero llenas de amor.
   Así estuvieron  largo rato, luego lo tomó de los brazos para que se incorpore, ella se puso de pie, fue  a la cocina y le alcanzó un mate.


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